martes, 14 de agosto de 2007

Invierta en placer (Sexo en Climax)

Cifras rojas, negocio rentable

Es un viernes como cualquiera, sólo que esta semana fue último de mes y la ciudad está congestionada. Con los saldos de las cuentas bancarias repuestos es más fácil pensar en hacer un gasto –a la medida de las posibilidades– que traiga como ganancia un poco de entretenimiento. Y si además de entretenimiento trae placer sexual, será más fácil desembolsillar la tarjeta de crédito y despreocuparse de los intereses. Así que me dispongo a olvidar las tasas activas, los planes de ahorro y los préstamos que tengo pendientes, para comenzar mi pequeño plan de inversión.

10:00 am. Estudio de mercado
El primer paso en esta investigación de mercado nada exhaustiva es, por supuesto, Internet. Afortunadamente la red trabaja 24 horas, 365 días al año y no tiene fronteras. Vía messenger consulto con algunos amigos –más duchos que yo en este tema– qué páginas visitarían si quisieran darle esta noche una sorpresa erótica a su pareja. Aunque no me interesan particularmente las recomendaciones que me dan, me resulta atractiva la que encuentro en la página www.ohmibod.com. Se trata de un “accesorio para el iPod”, que no es precisamente para los oídos. El objeto en cuestión es un consolador que se conecta a cualquier reproductor digital de sonido y vibra al ritmo de la música. Me arriesgo entonces con la compra.

Después de mi primera inversión me dedico a los sitios web venezolanos y encuentro que puedo comprar más juguetes sexuales en páginas como www.sexyshop.com.ve. El procedimiento es muy fácil: después de hacer un depósito en una cuenta bancaria o una transferencia por Internet, en 48 horas tendré el producto que seleccione en la puerta de mi casa. Los administradores de la página garantizan la confidencialidad, porque el paquete llegará a cualquier parte del país a través de una empresa de courrier “envuelto en bolsa plástica o papel blanco sin logos, lo más discreto posible”. Para no demorar la selección, me decido por el “Combo apasionado”, que no es el más completo, pero contiene lubricantes saborizados a base de agua (Bs. 8.700), aceite para masajes sabor coco–melón (Bs. 44.370), un vibrador Clitterific 7 multivelocidad (Bs. 59.160) y un consolador Doble Jelly anal de 12 pulgadas (Bs. 96.135).

Durante el resto de la mañana visito otros sitios web que me dan una idea de la cantidad de opciones que tengo para esta noche: desde sex shops (no virtuales); pasando por bares de ambiente, servicios de acompañantes y bares de strippers; hasta hoteles de alta rotación (o moteles) que se promocionan en la web.

Al mediodía mi menú de inversiones contiene:
Ohmibod
Vibrador para el iPod Bs. 148.350
(69 dólares, al cambio oficial)
Combo Apasionado Bs. 208.365
Total de la mañana Bs. 356.715

3:00 pm. En busca de un socio
Siempre he oído que los empresarios tienen socios, y que su participación en el negocio varía dependiendo de la inversión que cada uno esté dispuesto a hacer, así que decido encontrar quien me proporcione el músculo financiero (y en este caso, también físico) para terminar el día con un acuerdo de esos que llaman ganar–ganar. No hay que pensarlo mucho, el socio natural en esta inversión es mi novio, y no hace falta que use mis incipientes conocimientos en técnicas de negociación y PNL para que rápidamente me responda, como todo un ejecutivo: “lo que tú quieras, mi amor”.

La cita es en el Centro Comercial Plaza Las Américas. Allí nos armarmos con nuestro business attire, que en este caso no consiste en traje y corbata sino en ropa íntima sexy. En un sex shop como Descúbrete se pueden encontrar todo tipo de prendas de ropa interior femenina con encajes, ligueros, colores y estampados poco prácticos en la vida cotidiana, pero útiles para hacer realidad alguna fantasía extravagante. Si el problema es qué hacer después con esta ropa -que probablemente sirva sólo para una ocasión- también hay prendas comestibles para hombre y mujer.

Como la imaginación y la creatividad son dos atributos clave en cualquier proyecto a emprender, visitamos la tienda TutoPorno, donde encontramos suficiente material audiovisual para semanas enteras de adiestramiento en DVD. Allí, películas como Calígula y Cosi fan tutte, del director italiano Tinto Brass, están clasificadas como filmes “de culto” en el cine erótico. Y son, de lejos, lo más soft que puede conseguirse.

Antes de salir del centro comercial, que ya está atestado de gente buscando un plan para el viernes por la noche, hacemos dos paradas más: la primera en una librería, donde nos apertrechamos con un par de textos para amateurs sexuales; la segunda, en una cadena de farmacias para comprar preservativos. Al momento de pagar vemos que detrás de la caja tienen expuesto un producto nuevo, que tiene la misma marca de los preservativos que compramos. Es un anillo vibrador de latex, para usarlo en la base del pene, que puede prenderse y apagarse con un pequeño interruptor. La pila dura 20 minutos y el juguete es desechable. Un artículo más para el carrito.

Al final de la tarde he invertido con mi socio en los siguientes rubros:
Babydoll con encaje Bs. 165.000
Ropa interior masculina comestible Bs. 50.000
Cine erótico
Cossi fan tutte
Bs. 15.000
Libros sobre sexualidad
Sexo para Dummies
Bs. 52.000
Gran enciclopedia del sexo Bs. 125.000
Kit de preservativos. 3 unidades. Bs. 7.200
Anillo vibrador Bs. 14.000
Total de la tarde Bs. 428.200
(Precios aproximados, dependiendo de la marca y el establecimiento)

10:00 pm. Inversión plena
Llegó la hora de poner en práctica todo lo aprendido durante el día y darle el mejor uso a los activos en los que hemos invertido. Ideas no nos faltan, pero decidimos comenzar la noche en Divas, uno de los bares de strippers más visitados de la ciudad y en el que admiten parejas. Eso sí, hay que asegurar el consumo mínimo con un servicio. Una vez adentro, las propinas para las bailarinas son a gusto del consumidor, y algunas pueden hacer shows personalizados en cuartos discretos dispuestos detrás de la tarima.

Después de ver una demostración de acrobacia en los tubos, a media noche decidimos que es hora de encontrar el sitio indicado para nuestra última inversión y el cierre de la negociación, así que vamos en busca de un hotel. Por la hora y el día de la semana, tenemos que pasar por la particular experiencia de hacer cola para conseguir una habitación. Por lo general, las que están disponibles son las que tiene tarifas más altas. Y hay para escoger: la suite Alí Babá del hotel Aladdin, la mexicana en el Montaña Suites o la presidencial en el Dallas Suites Hotel. Finalmente nos decidimos por la suite Éxtasis del hotel Bosque Dorado.

Lo que pasó desde el momento en que entramos a la habitación hasta que se cumplieron las 12 horas de estadía, no es materia de este texto, pero forma parte del balance final de mi experimento como inversionista.

En la madrugada las cuentas iban así:
Consumo mínimo en bar de strippers Bs. 150.000
Suite Éxtasis (12 horas)
Motel Bosque Dorado. Paquete válido sólo de jueves a domingo. Bs. 255.000
Total de la noche Bs. 405.000
Total del día Bs. 1.189.915

Sábado: cifras rojas
Llegó la hora de sacar cuentas y recoger los platos rotos. Son las 11:00 de la mañana, estoy de nuevo en casa, y con la mente más sintonizada en la matemática y menos en la pasión, intento hacer el balance definitivo. No hace falta usar Excel, es más bien un ejercicio mental con un poco de ayuda de la calculadora del celular. Gastamos 1.189.915 bolívares, sin incluir la cena, el desayuno en la madrugada, la conexión a Internet de banda ancha que uso, los estacionamientos, la gasolina, las llamadas desde el celular, los intereses de la tarjeta de crédito, el show de strippers privado que estuvimos a punto de contratar, y todos los demás gastos asociados que prefiero no recordar. Era de esperarse, no había hecho un plan de negocio, así que en principio sentí que mi saldo estaba en rojo: me quedaron un par de libros, una película, varios juguetes sexuales y unas cuantas deudas.

Gasté unos 550 dólares (al cambio oficial) o aproximadamente 2,3 salarios mínimos en una noche. Toda la inversión la hice en negocios lícitos, así que eso se traduce en pago de impuestos, pago a empleados, pago de gastos de operación de páginas web o establecimientos comerciales, reinversión en nuevos negocios, pago de comisiones bancarias, en fin, una serie de items sobre los que no especularé porque es tarea de los economistas. Lo que sí sé es que la “industria para adultos” se alimenta del comercio formal e informal, de los negocios legales e ilegales y que según datos de la página www.adultvest.com, genera ganancias anuales por 57 billones de dólares en Internet. Parece que el placer sí se cotiza en la bolsa.

Mientras hago zapping por los canales de cable y la televisión abierta -donde también encuentro una variada oferta sexual- recibo la visita de mi socio. Después de una productiva “reunión de negocios”, concluimos que para ganar en placer no hay que invertir ni un bolívar, sólo se requiere de un poco de imaginación y muchas ganas. Lo bueno del sexo es que, después de todo, el balance es positivo.

K.

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