De la librería a la cama
Si las leyes de derechos de autor y la industria editorial hubieran funcionado hace17 siglos tal como funcionan hoy en día, un filósofo hindú habría sido el autor de uno de los best seller más leídos de todos los tiempos. Además, sería dueño de una marca patentada inconfundible, asociada directamente a una de las expresiones fundamentales del comportamiento humano: la sexualidad. Mallanaga Vatsyayana –de quien se sabe que vivió en India entre los siglos I y VI después de Cristo– habría visto su obra traducida del sánscrito a decenas de idiomas, y en pleno siglo XXI estaría más vigente que nunca. El Kama Sutra (Los aforismos sobre la sexualidad), dividido originalmente en siete partes y 36 capítulos, ha sido reinterpretado, adaptado y reeditado hasta la saciedad en el mundo occidental, pero su esencia sigue intacta.
¿Cómo hacer el amor?, ¿cómo mejorar la vida sexual?, ¿cuál es la fórmula para dar y recibir el mayor placer posible? A pesar de que la sociedad da señales cada vez más claras de la importancia que tiene la educación sexual, estas interrogantes no tienen respuesta en los pensa del sistema educativo, ni en las charlas familiares, y es por ello que además de la televisión o la web, las librerías son un lugar idóneo para encontrar pistas que ya el Kama Sutra asomaba hace siglos. El mercado editorial venezolano es una muestra de esa avidez de conocimiento –o de ayuda–, ya que los libros sobre el tema son un éxito. “Las ventas sobre el tema de la sexualidad son muy buenas, siempre estamos reponiendo el stock de libros publicados hace 10 años, y cuando llegan las novedades, prácticamente se agota todo el material”, afirma Héctor Oropeza, gerente de ventas de Editorial Miró, que distribuye en Venezuela el sello Robin Book, cuyos temas centrales son salud, espiritualidad y autoayuda.
Algunos de los títulos de Robin Book que ofrece Editorial Miró son El arte tibetano del amor, de Guendün Chömpel –una reinterpretación del Kama Sutra hecha por un monje tibetano– Fantasías sexuales, de Anne Hooper y Phillip Hodson, y ¿Cómo mejorar su vida sexual?, de Rachel Copeland. Oropeza explica que la mayoría de las librerías con las que trabajan en todo el país, piden estos textos. “Además, sabemos que, según la experiencia de los libreros, 70% de quienes compran el material son mujeres.” Denisse Martínez, encargada de VDL Books en el centro Sambil, no comparte este criterio: “Aquí vienen hombres y mujeres por igual. Quienes visitan la sección pueden ser adultos, jóvenes o personas mayores”, afirma. En esta librería hay seis repisas para el tema y dice Martínez que uno de los más buscados es ¿Cómo complacer a una mujer? (Dentro y fuera de la cama), de Daylle D. Schwartz, entre otros de la editorial Amat. Tanto Martínez como Oropeza coinciden en que, en efecto, en la mayoría de las librerías de todo el país hay al menos una repisa dedicada al tema.
¿Te lo explico con un dibujo?
Alicia Gallotti es una periodista y escritora española especializada en el tema de la sexualidad. La experiencia acumulada después de diez años como colaboradora de la revista Playboy ha sido rentable, ya que el éxito de sus publicaciones sentó un precedente de ventas en España, Portugal y algunos países de Latinoamérica como Colombia, donde uno de sus libros alcanzó 18 ediciones. Gallotti se dedicó a estudiar el Kama Sutra original, para readaptarlo a las necesidades de los amantes contemporáneos, y como resultado publicó en 2001 El nuevo Kama-sutra ilustrado, con el sello Booket de Editorial Planeta. Este fue el primero de una serie que incluye el Kama-sutra lésbico, gay, para el hombre, para la mujer, y del sexo oral. También están las versiones ilustradas para el hombre y la mujer. Este año se suman dos novedades que ya se consiguen en las librerías: Kama-sutra XXX y Kama-sutra técnicas orientales.
Tal como lo hace Gallotti con el Kama Sutra, otros autores han reinterpretado algunas disciplinas en clave sexual: astrología, osho, tantra, yoga, técnicas de masaje y hasta la producción audiovisual se pone al servicio del erotismo en el libro Cómo rodar un video erótico casero, de Océano. En esa tónica están varios títulos de Santillana. Daniel Centeno, jefe de comunicaciones del grupo, afirma que reciben pedidos de muchas librerías, aunque los volúmenes son mayores para la cadenas. “Sexo tántrico se agotó, y también se han vendido muy bien Feng Shui para el sexo y Juegos en pareja”. Pronto lanzarán el Kama Sutra de Deepak Chopra.
Ahora bien, estos manuales son en su mayoría extranjeros, y la contraparte venezolana aún no se decide a tocar directamente el tema sexual. Pero hay acercamientos, y uno de ellos lo hace el psicólogo César Landaeta, autor de los muy vendidos Cómo mandar a la gente al carajo!, Al infierno se va en pareja, y recientemente publicó Homo erectus. El hombre, “su otro yo” y las mujeres –todos de Editorial Alfa–. El título y la portada del libro son sugestivos y lo que se encuentra adentro, más que una guía sobre sexualidad, es un manual para comprender la personalidad del hombre. Otro acercamiento lo hace la periodista Luzmely Reyes, quien Con la vagina bien puesta (Libros Marcados) recorre algunos de los asuntos que más preocupan a las mujeres venezolanas de hoy. Aunque el título se refiera explícitamente a un órgano sexual, este no es el tema central del texto.
Voyeur, exhibición, ensayo y ciencia
Más allá de los manuales, la autoayuda y algunos consejos que parecen muy elementales como “Si va a masturbar a su pareja es conveniente que tenga las manos limpias”, también hay todo un universo de publicaciones sobre la investigación científica en sexología. En su época, los informes de Alfred Kinsey (El comportamiento sexual del hombre, 1948), los de la pareja William Masters y Virginia E. Johnson (La respuesta sexual humana, 1966) y los de la sexóloga estadounidense-alemana Shere Hite (El informe Hite, 1976), que se encuentran en algunas librerías de Caracas, revolucionaron el campo de la sexualidad desde la perspectiva del estudio sistemático y cuantitativo del comportamiento humano. Otra obra esencial en el estudio académico del tema son los tres tomos de Historia de la sexualidad, del filósofo francés Michel Foucault, quien murió antes de completar los seis tomos que había planeado escribir.
Aparte de las visiones académicas, quienes cuentan la sexualidad de la observación empírica también han publicado obras. Es el caso de La vida íntima de los grandes dictadores y La vida sexual de las diosas de Hollywood -ambos se consiguen en las librerías de Caracas- de Nigel Cawthorn, quien también ha publicado textos similares sobre los papas, reyes, reinas y grandes compositores. Las experiencias sexuales contadas en primera persona despiertan el morbo de los lectores, sobre todo si las voces narrativas son femeninas: en 2005, la actriz porno española Celia Blanco, conocida por su participación en el programa televisivo Crónicas Marcianas, publicó en coautoría con Guillermo Hernaiz el libro biográfico Secretos de una pornostar; en Italia una siciliana de 18 años, Melissa Panarello, vendió sólo en su país un millón de ejemplares de Cien cepilladas antes de dormir, el diario íntimo de una adolescente, lleno de escenas de sexo explícito; más cerca, en Brasil, una joven de clase media alta decide huir de su casa para dedicarse a la prostitución, y la experiencia de su paso por el mundo de las acompañantes quedó consignado en El dulce veneno del escorpión, escrito por Raquel Pacheco bajo el seudónimo de Bruna Surfistinha.
En Venezuela, el actor y escritor Luis Fernández afirma que se dedicó a observar y preguntar a numerosas mujeres sobre su vida sexuale. De esos testimonios y experiencias, así como de las entrevistas que ha hecho en su programa radial, obtuvo la materia prima para sus libros Sexo sentido y Sexo sentido II, ambos considerados best sellers. Fernández le atribuye el éxito al tema: “El sexo evidentemente vende, sin embargo, hay también en ellos mucho de auténtica observación de lo que somos y algo de desmitificación y desprejuicio en lo vinculado al sexo y las relaciones”. Y más allá de sus propios textos, el autor esboza una explicación sobre el interés que despiertan este tipo de títulos en Venezuela: “Somos una sociedad enormemente hipócrita y sexualmente insatisfecha. Cuando hay doble moral, prejuicios y una tendencia cotidiana a censurar y a descalificar a otros, sólo porque tienen la vida que nos gustaría tener a nosotros, cualquier cosa que parezca sexual, prohibida o irreverente, tendrá éxito”.
Imaginación, fantasías y palabras
Dicen los sexólogos que el mayor órgano sexual del cuerpo humano es el cerebro. Más allá de los actos reflejos y de la pura excitación física, el cerebro también es responsable de las fantasías, del ejercicio imaginativo, que se sale del campo meramente sexual y entra en el terreno del erotismo. “Los manuales o guías son publicaciones que sirven a modo de tutor con respecto a un tema determinado, recurre a ellas aquel que desea consejos prácticos. La literatura erótica es más bien un ejercicio libre de imaginación, creatividad y motivación hacia el erotismo, así que no creo que compitan. El público puede ser el mismo en tanto somos todos individuos susceptibles a los placeres y al erotismo”, afirma Carolina Saravia, directora adjunta de Alfa Grupo Editorial.
Quienes buscan algo más que la inmediatez de las respuestas sencillas o la rigurosidad de los datos científicos, tienen en la literatura erótica toda una tradición narrativa por explorar: Safo, Giovanni Boccaccio, el Marqués de Sade, Goerges Bataille, Anais Nïn, Henry Miller, Charles Bukowsky y muchos otros. En 1977, la editorial Tutsquets le apostó al erotismo, en pleno destape español, y convocó por primera vez el premio de literatura erótica La Sonrisa Vertical, y creó una colección con el mismo nombre, donde se publicarían los trabajos ganadores y algunos finalistas. En 2004, Luis García Berlanga, director de la colección, anunció la suspensión temporal del premio tras 26 años de existencia en los que autores como Almudena Grandes, Mayra Montero y el venezolano Denzil Romero fueron ganadores. Una de las razones con las que la editorial argumentó la suspensión del premio fue el hecho de que "La expresión literaria del erotismo ha ido gradualmente asimilándose a la narrativa general y se ha integrado en colecciones literarias no acotadas específicamente al género erótico".
Sin embargo, en Venezuela Editorial Alfa apenas comenzaba a recorrer el mismo camino. En 2003 se convocó por primera vez el concurso de literatura erótica Letra Erecta, que ganó la escritora cubana Vivian Jiménez con su novela La columna que dibujaste dentro de mí. Así comenzó una nueva colección de la editorial, que hasta ahora ha publicado siete títulos, cuatro de los cuales fueron finalistas. “La colección nace como una apuesta al mercado editorial venezolano, reprimido tras la crisis del 2001 y 2002, período en el que no sólo se editaron menos libros de lo regular, sino que además se redujo de manera significativa la importación. Letra Erecta representó una propuesta lúdica para los libreros y especialmente para los lectores”, cuenta Saravia.
Así como en posiciones, las preferencias o los fetiches sexuales, la oferta de libros que de alguna manera abordan el sexo y el erotismo está dirigido a un público muy diverso. Precisamente esa flexibilidad en cuanto a temas y géneros es la que confirma que el sexo en todas sus expresiones ejerce aún ese efecto de atracción, morbo y curiosidad por lo prohibido, lo íntimo, lo oculto. Por eso tiene lectores, y vende.
Arte para mayores de 18
Las editoriales de libros de arte también tienen un segmento para el sexo, en el que se incluyen obras sobre fotografía, diseño, artes plásticas, cine y cualquier otra expresión artística de la sexualidad. Es el caso de Antología universal del arte y la literatura eróticas, de Evergreen. Pero es Taschen la editorial que tiene una serie dedicada sólo al sexo, y algunos de cuyos títulos están en las librerías venezolanas: Cine erótico, History of men's magazines (siete tomos) y Digital diaries.
K.
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martes, 14 de agosto de 2007
Cybersexo productivo
Cybersexo
Conozco a un tipo que habla con su mamá por el Blackberry más que en persona. Tengo una amiga que en vez de salir a tomar cerveza con sus compañeros de la oficina, se pasa el día entero chateando con ellos, y cuando llega el happy hour, lo único que quiere es irse a su casa a ver televisión porque ya se enteró de la vida sexual de todos los gerentes. También descubrí el otro día que mi prima tiene largas sesiones de sexo con su novio vía mensajes de texto. Además, sé que una pareja de tórtolos que conocí hace unos días busca desesperadamente en Internet a una chica para hacer un trío.
Toda esa gente -y si está leyendo esto, seguramente usted también- tiene el cerebro configurado con el sistema operativo Windows, Linux, o cualquier otro de esos que llaman software libre. Hay quienes aún corren -y se corren- en DOS (Disk Operating System o DOS minutos, según sea el caso), pero en todo caso no importa si es con la versión XP o con Vista, la conexión inalámbrica ya funciona hasta en los deseos más íntimos: a veces yo quisiera que el metrosexual que hace spinning al lado mío todas las mañanas tuviera el bluetooth activado para llenarle el buzón con mensajes eróticos.
Y si la mente, que es donde los deseos sexuales se convierten en fantasías, está inevitablemente auxiliada por dispositivos electrónicos, pues el sexo también puede estarlo. Si en la mañana se resuelven cuatro o cinco asuntos pendientes sólo con contestar los e-mails, ¿por qué no podría también aprovechar uno el tiempo para una breve pero efectiva masturbación electrónica?
Seamos sinceros: puede ser más fácil enviar frases de sexo explícito vía mensajes de texto, o en el msn, que decirlas al oído. Entonces, ¿no es mejor usar la tecnología para ir calentando los motores durante el día, y llegar a la noche con la estrategia clara? ¿Por qué no nos ponemos el Wi Fi más cerca de la entrepierna y aprovechamos la conexión para darle un poco más de calor a las relaciones de pareja? Eso sí, mosca con el destinatario siempre (la jefa o el jefe pueden creer que al fin anotó ese gol que tanto estuvo buscando). Por último, para los hombres: pónganle más erotismo que pornografía (para las mujeres la recomendación sería la contraria).
K.
Conozco a un tipo que habla con su mamá por el Blackberry más que en persona. Tengo una amiga que en vez de salir a tomar cerveza con sus compañeros de la oficina, se pasa el día entero chateando con ellos, y cuando llega el happy hour, lo único que quiere es irse a su casa a ver televisión porque ya se enteró de la vida sexual de todos los gerentes. También descubrí el otro día que mi prima tiene largas sesiones de sexo con su novio vía mensajes de texto. Además, sé que una pareja de tórtolos que conocí hace unos días busca desesperadamente en Internet a una chica para hacer un trío.
Toda esa gente -y si está leyendo esto, seguramente usted también- tiene el cerebro configurado con el sistema operativo Windows, Linux, o cualquier otro de esos que llaman software libre. Hay quienes aún corren -y se corren- en DOS (Disk Operating System o DOS minutos, según sea el caso), pero en todo caso no importa si es con la versión XP o con Vista, la conexión inalámbrica ya funciona hasta en los deseos más íntimos: a veces yo quisiera que el metrosexual que hace spinning al lado mío todas las mañanas tuviera el bluetooth activado para llenarle el buzón con mensajes eróticos.
Y si la mente, que es donde los deseos sexuales se convierten en fantasías, está inevitablemente auxiliada por dispositivos electrónicos, pues el sexo también puede estarlo. Si en la mañana se resuelven cuatro o cinco asuntos pendientes sólo con contestar los e-mails, ¿por qué no podría también aprovechar uno el tiempo para una breve pero efectiva masturbación electrónica?
Seamos sinceros: puede ser más fácil enviar frases de sexo explícito vía mensajes de texto, o en el msn, que decirlas al oído. Entonces, ¿no es mejor usar la tecnología para ir calentando los motores durante el día, y llegar a la noche con la estrategia clara? ¿Por qué no nos ponemos el Wi Fi más cerca de la entrepierna y aprovechamos la conexión para darle un poco más de calor a las relaciones de pareja? Eso sí, mosca con el destinatario siempre (la jefa o el jefe pueden creer que al fin anotó ese gol que tanto estuvo buscando). Por último, para los hombres: pónganle más erotismo que pornografía (para las mujeres la recomendación sería la contraria).
K.
Invierta en placer (Sexo en Climax)
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Boys toys (Sexo en Climax)
Anillo sin compromiso
Algunos juguetes sexuales salen de la exclusividad de los sex shops, y pronto llegarán a farmacias o tiendas de conveniencia para ser vendidos como productos de consumo masivo.
Faltaban pocos días para el fin de semana, y era la primera vez que Cristina y Camilo iban a viajar a la playa, solos, después de varios meses de haber comenzado su relación. Ambos tenían en mente pasar tres días de mar, sol y sexo, sin preocupaciones.“Cierra los ojos y extiende la mano”, le dijo Camilo a Cristina, justo después de una cena romántica. Por un momento ella pensó que su novio le regalaría un anillo. Y no se equivocó, sólo que no era de compromiso, sino uno para el pene.
La historia del regalo comenzó cuando Camilo fue a una cadena de farmacias a hacer sus compras para el viaje y al momento de pagar vio, detrás del cajero, unos pequeños empaques azules, llamativos por su diseño y además porque llevaban una conocida marca de preservativos. Un amigo le había dicho que a través de otro amigo se había enterado de que probablemente llegaría pronto un juguete llamado “Play”, pero Camilo no sabía bien de qué se trataba, así que le dijo con discreción al vendedor que incluyera uno de esos en la cuenta. Al llegar a casa abrió el paquete y buscó en Internet todos los detalles: era el regalo perfecto para el fin de semana de playa.
Ya en la playa, Cristina y Camilo se dispusieron a probar el nuevo juguete siguiendo las instrucciones al pie de la letra: primero tuvieron que sortear las dificultades de abrir el empaque perfectamente hermético y sellado en medio del momento de pasión. Cuando al fin lo lograron, Camilo deslizó el anillo hasta la base del pene, con la batería y el interruptor apuntando hacia su cara, y lo encendió. Al principio, la sensación fue extraña para ambos, pero en cuanto comenzaron a experimentar con distintas posiciones, se convencieron de que, sin duda, volverían a usar el juguete.
“En noviembre del año pasado hicimos la primera importación de 300 mil unidades para probar la reacción del público, mientras esperábamos por los permisos sanitarios para hacer una importación más grande. Los colocamos en cadenas de farmacias y sin ningún tipo de promoción, volaron de las tiendas”, explica Miguel Ángel Muñoz, gerente nacional de ventas de Corporación Alivari, la empresa que representa en Venezuela a la maraca inglesa Durex. “Se trata de un anillo de látex, muy suave, de un material similar al que se usa para los chupones de los teteros. Es hipoalergénico, no incomoda y además tiene un pequeño interruptor que acciona una batería recubierta con una duración máxima de 20 minutos continuos, o en varias sesiones”, explica Muñoz.
Círculo de placer
La imagen más común a la que remite la expresión “juguetes sexuales” es la de los grandes consoladores en forma de pene o vibradores de todas las texturas y colores, pero el mercadeo del placer se ha ocupado de diversificar y renovar cada tanto la oferta de accesorios lúdicos para adultos. Existen conocidas marcas de juguetes que tienen varias líneas de productos, entre ellas las dedicadas a anillos, conocidos también como cock rings, por su nombre en inglés. Se consiguen en sex shops o tiendas on line, y vienen en varias presentaciones: su versión más sencilla es un aro de silicona o materiales similares, que a veces pueden tener algún tipo de textura para la estimulación. En adelante, las posibilidades son abundantes, hasta llegar al más sofisticado de los anillos, que es el vibrador.
Una o dos baterías parecidas a las que usan los relojes van dentro de una cápsula adherida al anillo, y un pequeño interruptor permite controlar los ciclos de vibración. Si el aro se pone en el pene con la cápsula vibradora apuntando hacia arriba, al momento de la penetración estimulará directamente el clítoris de la pareja; si apunta hacia abajo, estimulará otras áreas de la vagina y los testículos. Adicionalmente, la presión leve que ejerce el anillo en la base del pene, puede retardar el orgasmo masculino. Bajo estos principios, todo lo demás queda a la imaginación y las zonas erógenas de cada pareja, que sólo tendrá la limitación de la vida útil de las pilas (aunque algunos son recargables) para experimentar cualquier cosa que deseen ambos.
Juan Ricardo León es propietario del sex shop Rincón Sensual, en Caracas, y ha notado que desde finales del año pasado, el número de clientes que entra a la tienda preguntando por los anillos es cada vez mayor. Lo mismo le pasa a Thaís Acevedo, dependiente de la tienda Seximanías. “Los anillos son ahora un boom, porque se les ha hecho mucha promoción en los distintos programas sobre sexualidad de la televisión”, afirma León. Para Acevedo, esta primera importación del Play Vibrations también influyó en el interés de la gente: “La onda de los anillos llegó desde noviembre, y tanto hombres como mujeres vienen a buscarlos, porque la vibración puede ser placentera para ambos”.
Los precios arrancan alrededor de los 18.000 bolívares para los aros más sencillos sin vibración, hasta kits mucho más completos con varios tipos de anillos intercambiables, balitas vibradoras y baterías recargables que cuestan unos 250.000 bolívares. Algunos vienen incluso con preservativos incluidos, aunque usarlo con o sin condón depende de las preferencias de cada pareja.
“El mercado venezolano es muy atractivo porque los compradores está dispuestos a pagar por el producto, aunque sea sólo por curiosidad. Por eso haremos programas de inducción con los vendedores y repartiremos material promocional”, explica Muñoz, quien asegura que aunque aún no hay una fecha exacta, esperan hacer el lanzamiento oficial del Play Vibrations a finales de este año. Su costo estará cercano a los 20.000 bolívares, y usarán los mismos canales de distribución que usan con los preservativos, así que el juguete estará donde esté la marca: farmacias pequeñas, cadenas de farmacias, tiendas de conveniencia y sex shops. Más que su mecanismo de funcionamiento o su presentación, la forma de mercadeo es la que innvará en el país, ya que este juguete sexual será un producto de consumo masivo, tal como lo son los condones y lubricantes. Ahora la pena de entrar a un sex shop o a sitio web de venta de artículos sexuales no podrá ser una excusa para probar nuevas sensaciones en las relaciones sexuales.s
K.
Algunos juguetes sexuales salen de la exclusividad de los sex shops, y pronto llegarán a farmacias o tiendas de conveniencia para ser vendidos como productos de consumo masivo.
Faltaban pocos días para el fin de semana, y era la primera vez que Cristina y Camilo iban a viajar a la playa, solos, después de varios meses de haber comenzado su relación. Ambos tenían en mente pasar tres días de mar, sol y sexo, sin preocupaciones.“Cierra los ojos y extiende la mano”, le dijo Camilo a Cristina, justo después de una cena romántica. Por un momento ella pensó que su novio le regalaría un anillo. Y no se equivocó, sólo que no era de compromiso, sino uno para el pene.
La historia del regalo comenzó cuando Camilo fue a una cadena de farmacias a hacer sus compras para el viaje y al momento de pagar vio, detrás del cajero, unos pequeños empaques azules, llamativos por su diseño y además porque llevaban una conocida marca de preservativos. Un amigo le había dicho que a través de otro amigo se había enterado de que probablemente llegaría pronto un juguete llamado “Play”, pero Camilo no sabía bien de qué se trataba, así que le dijo con discreción al vendedor que incluyera uno de esos en la cuenta. Al llegar a casa abrió el paquete y buscó en Internet todos los detalles: era el regalo perfecto para el fin de semana de playa.
Ya en la playa, Cristina y Camilo se dispusieron a probar el nuevo juguete siguiendo las instrucciones al pie de la letra: primero tuvieron que sortear las dificultades de abrir el empaque perfectamente hermético y sellado en medio del momento de pasión. Cuando al fin lo lograron, Camilo deslizó el anillo hasta la base del pene, con la batería y el interruptor apuntando hacia su cara, y lo encendió. Al principio, la sensación fue extraña para ambos, pero en cuanto comenzaron a experimentar con distintas posiciones, se convencieron de que, sin duda, volverían a usar el juguete.
“En noviembre del año pasado hicimos la primera importación de 300 mil unidades para probar la reacción del público, mientras esperábamos por los permisos sanitarios para hacer una importación más grande. Los colocamos en cadenas de farmacias y sin ningún tipo de promoción, volaron de las tiendas”, explica Miguel Ángel Muñoz, gerente nacional de ventas de Corporación Alivari, la empresa que representa en Venezuela a la maraca inglesa Durex. “Se trata de un anillo de látex, muy suave, de un material similar al que se usa para los chupones de los teteros. Es hipoalergénico, no incomoda y además tiene un pequeño interruptor que acciona una batería recubierta con una duración máxima de 20 minutos continuos, o en varias sesiones”, explica Muñoz.
Círculo de placer
La imagen más común a la que remite la expresión “juguetes sexuales” es la de los grandes consoladores en forma de pene o vibradores de todas las texturas y colores, pero el mercadeo del placer se ha ocupado de diversificar y renovar cada tanto la oferta de accesorios lúdicos para adultos. Existen conocidas marcas de juguetes que tienen varias líneas de productos, entre ellas las dedicadas a anillos, conocidos también como cock rings, por su nombre en inglés. Se consiguen en sex shops o tiendas on line, y vienen en varias presentaciones: su versión más sencilla es un aro de silicona o materiales similares, que a veces pueden tener algún tipo de textura para la estimulación. En adelante, las posibilidades son abundantes, hasta llegar al más sofisticado de los anillos, que es el vibrador.
Una o dos baterías parecidas a las que usan los relojes van dentro de una cápsula adherida al anillo, y un pequeño interruptor permite controlar los ciclos de vibración. Si el aro se pone en el pene con la cápsula vibradora apuntando hacia arriba, al momento de la penetración estimulará directamente el clítoris de la pareja; si apunta hacia abajo, estimulará otras áreas de la vagina y los testículos. Adicionalmente, la presión leve que ejerce el anillo en la base del pene, puede retardar el orgasmo masculino. Bajo estos principios, todo lo demás queda a la imaginación y las zonas erógenas de cada pareja, que sólo tendrá la limitación de la vida útil de las pilas (aunque algunos son recargables) para experimentar cualquier cosa que deseen ambos.
Juan Ricardo León es propietario del sex shop Rincón Sensual, en Caracas, y ha notado que desde finales del año pasado, el número de clientes que entra a la tienda preguntando por los anillos es cada vez mayor. Lo mismo le pasa a Thaís Acevedo, dependiente de la tienda Seximanías. “Los anillos son ahora un boom, porque se les ha hecho mucha promoción en los distintos programas sobre sexualidad de la televisión”, afirma León. Para Acevedo, esta primera importación del Play Vibrations también influyó en el interés de la gente: “La onda de los anillos llegó desde noviembre, y tanto hombres como mujeres vienen a buscarlos, porque la vibración puede ser placentera para ambos”.
Los precios arrancan alrededor de los 18.000 bolívares para los aros más sencillos sin vibración, hasta kits mucho más completos con varios tipos de anillos intercambiables, balitas vibradoras y baterías recargables que cuestan unos 250.000 bolívares. Algunos vienen incluso con preservativos incluidos, aunque usarlo con o sin condón depende de las preferencias de cada pareja.
“El mercado venezolano es muy atractivo porque los compradores está dispuestos a pagar por el producto, aunque sea sólo por curiosidad. Por eso haremos programas de inducción con los vendedores y repartiremos material promocional”, explica Muñoz, quien asegura que aunque aún no hay una fecha exacta, esperan hacer el lanzamiento oficial del Play Vibrations a finales de este año. Su costo estará cercano a los 20.000 bolívares, y usarán los mismos canales de distribución que usan con los preservativos, así que el juguete estará donde esté la marca: farmacias pequeñas, cadenas de farmacias, tiendas de conveniencia y sex shops. Más que su mecanismo de funcionamiento o su presentación, la forma de mercadeo es la que innvará en el país, ya que este juguete sexual será un producto de consumo masivo, tal como lo son los condones y lubricantes. Ahora la pena de entrar a un sex shop o a sitio web de venta de artículos sexuales no podrá ser una excusa para probar nuevas sensaciones en las relaciones sexuales.s
K.
martes, 22 de mayo de 2007
El sexo "tematico"
El otro día leí una noticia que decía que en Londres abrieron un parque temático llamado Amora. Este parque de diversiones para adultos tiene como tema el sexo. Sería como una especie de Musipán, pero en vez de tener un "burródromo" o "er faro ucero", tiene atracciones como el túnel del orgasmo, el sensorium o el lounge afrodisiaco. Un Disney World sin Mickey ni Minnie, pero con sala de fantasías y fetiches. Los souvenirs son probablemente vibradores, o muñecas inflables, en vez de esas tacitas que la gente compraba en Epcot Center. Amora, la academia del sexo y las relaciones, tiene además una serie de talleres y charlas para "inspirar, educar y entretener" a los visitantes. La cosa queda en el West End, en Picadilly, para más señas, y si usted paga 15 libras, tendrá acceso a todo (a todas las atracciones del parque, lo demás queda por su cuenta). Además, hay precios especiales para los estudiantes y la tercera edad.
Está bien, todo lo lúdico es siempre inspirador, despierta la creatividad, además los adultos también tienen derecho a tener su parque temático. Pero en qué sociedad puede tener éxito un negocio como este (en el que se invirtieron 12 millones de dólares). O estamos muy aburridos, o el sexo vende mucho, o cada vez nos cuesta más aprender de lo instintivo, o no tenemos en qué gastarnos el dinero. La próxima vez que vaya a Londres, lo visitaré. Aquí está el link de la página: www.amoralondon.com.
Está bien, todo lo lúdico es siempre inspirador, despierta la creatividad, además los adultos también tienen derecho a tener su parque temático. Pero en qué sociedad puede tener éxito un negocio como este (en el que se invirtieron 12 millones de dólares). O estamos muy aburridos, o el sexo vende mucho, o cada vez nos cuesta más aprender de lo instintivo, o no tenemos en qué gastarnos el dinero. La próxima vez que vaya a Londres, lo visitaré. Aquí está el link de la página: www.amoralondon.com.
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